Madrid pudo ser Miami

(Publicado en viernes, pues marcho en unas horas a los Cárpatos)

Corresponsales cubanos en twitter denuncian esta semana nuevas detenciones, palizas y humillaciones a disidentes en la finca de los Castro. El Gobierno español calla, en un silencio cómplice que ya no sorprende a nadie y es extremadamente dañino para la imagen de España entre los resistentes cubanos.

Los nuevos atropellos del régimen castrista vienen poco después de que llegara a Miami Reyna Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo, con las cenizas de su hijo. El preso político Orlando Zapata murió el 23 de febrero del año pasado tras una huelga de hambre de 85 días, con la que reivindicaba la mejora de sus condiciones carcelarias. La madre de Zapata y otras fuentes de la disidencia denuncian que el régimen le privó de agua para forzarle a abandonar la protesta.

Poco después de ver en El Nuevo Herald el recibimiento caluroso y emotivo que Reyna Luisa Tamayo tuvo en Miami encontré en Penúltimos Días un artículo del Wall Street Journal sobre las circunstancias de los 115 presos políticos de conciencia cubanos desterrados a España. El texto lo firma Mary O’Grady, y denuncia el limbo jurídico en el que se encuentran los ex-prisioneros acogidos por el Gobierno de Zapatero. Mientras Reyna Luisa Tamayo llega a Estados Unidos como asilada política, los disidentes desterrados a España no han recibido aún este estatuto, pese a cumplir todas las condiciones para ello.

O’Grady explica muy claramente el por qué de la situación: más que la libertad de los prisioneros políticos, la intención del Gobierno español era hacer pasar el destierro como una liberación, presentarlo al mundo como una prueba de los avances democráticos de Cuba y ayudar a los Castro a que el mundo se olvidara del oprobio. Concederles el estatuto de refugiados políticos sería reconocer la naturaleza dictatorial y represiva del régimen de La Habana, del que en numerosas ocasiones el Gobierno Zapatero se ha erigido en abogado defensor europeo.

Esta misma semana UPyD ha presentado en el Parlamento una proposición no de ley para que el Gobierno cumpla todos los compromisos adquiridos con los disidentes cubanos acogidos en territorio español. En una nota de Europa Press sobre la iniciativa uno de los presos desterrados denuncia que sólo tres de ellos han recibido el estatuto de refugiado político, a pesar de que su estancia en España supera el plazo máximo de seis meses fijado por la ley para tomar una decisión al respecto. A la espera de que les sea reconocida su legítima condición de asilados políticos, los disidentes contarían sólo con tarjetas temporales de trabajo, con las que les resulta “muy complicado conseguir un empleo”. Ante esta situación, algunos ya han hecho las maletas en busca de exilios más amables, a los que muchos otros se plantearían seguirles a la vista de la escasa voluntad española de hacerles justicia.

El recibimiento a Reyna Luisa, el artículo de O’Grady y la iniciativa de UPyD me traen a la memoria una historia sobre los primeros cuatro presos políticos que llegaron a España en 2008. Aquel verano escribí para La Gaceta de los Negocios sobre cómo veía el exilio cubano en España la actitud de Zapatero ante Cuba. Uno de los exiliados a los que entrevisté vía telefónica desde la redacción del diario era el periodista José Gabriel Ramón Castillo. El cambio de nombre, de dueño y de formato de La Gaceta de los Negocios ha borrado el rastro de aquella crónica en internet y no puedo recuperarla ahora.

Pero si la memoria no me falla, Castillo cargó duramente contra la política española hacia los Castro. Tiempo después de que se publicara el artículo encontré en internet este párrafo escrito por el propio Castillo:

“¡Hay la Gaceta te acuerdas el lío con el ministro Moratinos por las declaraciones hechas a un tal Marcel Gascón (…) Fue tremendo sofocón y la lección se aprendió: no dar más entrevistas telefónicas, no hablar de ningún funcionario ni de nadie más a fin de cuentas no hay porque inmiscuirme en los asuntos internos de un país ni hacer favores gratis.”

Lo expuesto da una idea del tratamiento que los beneficiarios de las “liberaciones” disfrutan en España.

No puedo evitar la melancolía al leer las condiciones con que Reyna Luisa comenzará una nueva vida libre en América, al ver con qué fuerza pudo gritar contra la injusticia a su llegada a Florida. Porque Madrid lo tenía todo para ser Miami.

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Acerca de mgbarbera

Corresponsal en Bucarest
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